Empezar con Invisalign y no saber qué es normal es una de las cosas que más inquietan los primeros días. Esto es lo que suele pasar, mes a mes, en un tratamiento corriente. Corriente quiere decir la mayoría, no todos: el tuyo lo marca tu plan, y ese lo decide tu ortodoncista.
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ToggleAntes del primer alineador: el escáner y el plan
Nada empieza con los alineadores puestos. Primero hay un escáner intraoral 3D, que sustituye a las pastas de impresión, y con él se diseña el movimiento diente a diente. En esa simulación ya se ve dónde va a terminar cada pieza y cuántos alineadores harán falta.
Es el momento de preguntar lo que te preocupe, porque el plan se revisa antes de fabricar nada. En Novabur lo dirige la Dra. Ana Belén Rodríguez Pérez, Invisalign Platinum Provider, una acreditación que Align concede por volumen de casos tratados.
Los primeros tres días: presión, ceceo y saliva
El primer alineador aprieta. No duele como una muela: es una presión constante, más notoria al morder, que avisa de que el diente se está moviendo. Suele ser más intensa las primeras 48 horas y después baja sola.
También es normal cecear los primeros días y notar más saliva de lo habitual. La lengua se adapta al plástico en cuestión de días; hablar en voz alta en casa acelera el proceso. Si a la semana sigues ceceando mucho, comentálo en la revisión.
Semana dos: cuando deja de notarse
Hacia la segunda semana la mayoría deja de pensar en los alineadores. Es también cuando se asienta la rutina que de verdad decide el resultado: entre 20 y 22 horas al día, quitárselos solo para comer y para lavarse los dientes, y volver a ponérselos enseguida.
Lo que más retrasa un tratamiento no es el caso: es acumular días de 14 o 15 horas sin darse cuenta.
Los ataches: por qué aparecen unos puntitos
En algún momento se pegan unos pequeños relóves de composite del color del diente, los ataches. No son adornos ni un fallo: son el punto de apoyo que necesita el plástico para empujar o rotar un diente que, sin ellos, solo se inclinaría.
Se notan con la lengua y se ven de cerca, poco de lejos. Al terminar se retiran puliendo, sin tocar el esmalte sano.
Del mes uno al tres: los primeros cambios visibles
Los cambios que se ven en una foto suelen aparecer entre el primer y el tercer mes, y casi siempre antes en los dientes de delante que en las muelas. Es buena idea hacerse una foto el día uno: la vista se acostumbra y el avance despista.
En esta fase conviene una limpieza dental si hacía tiempo que no te la hacías, porque con ataches cuesta más llegar a ciertos puntos.
Mitad del tratamiento: lo que suele pasar
Pasada la mitad, los alineadores entran más fáciles y la presión se nota menos. Es también cuando aflojan las rutinas, y es justo cuando peor viene: los movimientos de esta fase son los finos, los que cuadran la mordida.
Si un alineador cuesta de meter o queda un hueco en las muelas, no es para alarmarse, pero tampoco para seguir adelante sin decirlo. Lo vemos en detalle en qué hacer cuando el alineador no encaja bien.
Los refinamientos: por qué casi todos los llevan
Terminar la serie y necesitar refinamientos es lo habitual, no la excepción. Son una segunda tanda de alineadores, más corta, para ajustar lo que no terminó de moverse como preveía la simulación. El diente es biología, no un programa.
Suelen suponer unas semanas o pocos meses más. Conviene saberlo desde el principio para que la fecha prevista no se viva como un retraso.
El último alineador no es el final
Cuando se quita el último alineador empieza la retención, y dura mucho más que el tratamiento. Sin retenedor los dientes tienden a volver hacia donde estaban, sobre todo el primer año, que es cuando el hueso alrededor todavía se está reorganizando.
Esa parte es tan importante como la anterior, y es donde más tratamientos se echan a perder. Le hemos dedicado un artículo entero: los retenedores después de Invisalign.
Qué puede alargar el tratamiento
Por orden de frecuencia: no llegar a las 20 horas, saltarse revisiones, perder un alineador y tardar en avisar, que se despegue un atache y no decirlo, y los cambios de plan a mitad de camino.
Casi todo se arregla avisando pronto. Si tienes dudas con el tuyo, pídenos una cita y lo miramos; y si estás valorando empezar, en la página de ortodoncia verás qué opciones hay según el caso.
Aviso
Este artículo es informativo y describe lo que ocurre en la mayoría de los casos. No sustituye a una valoración: la duración, el número de alineadores y la necesidad de refinamientos dependen de tu caso y los determina tu ortodoncista.
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Artículo creado por la doctora
Dra. Ana Belén Rodríguez Pérez
Ortodoncia e Invisalign

Ortodoncista, colegiada 09001485. Licenciada en Odontología por la Universidad Complutense de Madrid, con másteres en ortodoncia y ortopedia dentomaxilar por la Universidad de Alcalá y la Institución Universitaria Mississippi. Certificada en Invisalign, con reconocimiento Platinum Provider, y en Incógnito. Miembro de la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO).








