Muela del juicio: cuándo hay que quitarla y cuándo no

caries

Las muelas del juicio son las últimas en salir y, con frecuencia, las que más dudas generan. La creencia más extendida es que hay que quitarlas todas, y no es cierto: hay cordales que conviene extraer cuanto antes y otros que pueden quedarse toda la vida sin dar un solo problema. Lo que decide una cosa u otra no es la edad ni el dolor puntual, sino la posición, el espacio disponible y si se pueden limpiar bien.

En esta guía te explicamos cómo reconocer qué caso es el tuyo, qué ocurre durante la extracción y qué puedes esperar los días siguientes.

¿Qué es la muela del juicio y cuándo sale?

La muela del juicio es el tercer molar, la pieza situada al final de cada arcada. Lo habitual es tener cuatro, dos arriba y dos abajo, aunque no todo el mundo las desarrolla: hay personas que solo tienen una o dos, y otras que no tienen ninguna.

Suelen asomar entre los 17 y los 25 años, bastante después del resto de la dentición. Ese retraso es justamente el problema: para cuando aparecen, el hueso ya ha terminado de crecer y muchas veces no queda sitio.

La erupción no es un proceso continuo. Va a brotes, con semanas de molestia seguidas de temporadas tranquilas, y puede alargarse meses o incluso años desde que la muela empieza a empujar hasta que rompe del todo la encía. Si llevas tiempo notándola a rachas, es normal. Si lo que te preocupa es el dolor, tenemos una guía específica sobre cómo aliviar el dolor de las muelas del juicio.

Síntomas normales mientras está saliendo

Mientras el cordal se abre paso es habitual notar:

  • Presión o molestia sorda en la zona más posterior de la mandíbula.
  • Encía hinchada y sensible justo detrás del último molar.
  • Dolor que aumenta al masticar de ese lado.
  • Ligera dificultad para abrir la boca del todo.

Estas molestias van y vienen, duran unos días y ceden. Lo que no es normal es el dolor intenso que no afloja, la hinchazón de la cara o la fiebre: eso ya apunta a una infección y conviene que te vean.

Pericoronaritis: cuando la encía se infecta

Es la complicación más frecuente del cordal y la razón número uno por la que se acude de urgencia. Ocurre cuando la muela sale solo a medias y queda un repliegue de encía cubriéndola parcialmente, lo que se conoce como capuchón. Debajo se acumulan restos de comida y placa que no hay forma de limpiar con el cepillo, y la zona termina infectándose.

Se reconoce por:

  • Dolor intenso y continuo, no a rachas.
  • Encía muy hinchada y enrojecida alrededor de la muela.
  • Mal sabor de boca o supuración.
  • Dificultad para abrir la boca, lo que llamamos trismo.
  • Inflamación de los ganglios del cuello y, en ocasiones, fiebre.

La pericoronaritis responde bien al tratamiento, pero tiende a repetirse mientras la causa siga ahí. Por eso, cuando aparece dos o más veces, suele ser el momento de plantear la extracción de la muela del juicio en Burgos. Si la infección progresa y se forma pus encapsulado, estaríamos ante un absceso dental, que requiere atención inmediata.

Cuándo hay que quitar la muela del juicio

Estas son las situaciones en las que la extracción está justificada:

  • Pericoronaritis de repetición. Si la zona se infecta una y otra vez, el problema no se resuelve solo.
  • Caries en el cordal o en la muela de al lado. El tercer molar es dificilísimo de cepillar y arrastra en su caída al segundo molar, que sí es una pieza útil.
  • Está incluida y empuja. Hablamos entonces de dientes incluidos. Cuando no tiene espacio, presiona la raíz del molar vecino y puede llegar a reabsorberla.
  • Hay un quiste o una lesión alrededor de la corona, visible en la radiografía.
  • Enfermedad de las encías en esa zona que no mejora.
  • Indicación ortodóncica, en casos concretos valorados por el ortodoncista.

Cuándo no hace falta quitarla

Una muela del juicio puede quedarse perfectamente si cumple todo esto:

  • Ha salido completa y en buena posición.
  • Tiene una muela antagonista con la que morder, así que cumple una función.
  • Puedes limpiarla con normalidad.
  • No ha dado episodios de infección ni caries.

Extraer un cordal sano y funcional no aporta nada y sí supone una cirugía. Si una clínica te plantea quitar las cuatro sin más explicación, pide que te enseñen la radiografía y te expliquen el motivo de cada una.

Cómo es la extracción

Todo empieza por una radiografía panorámica, que muestra la posición exacta de la muela y su relación con el nervio dentario inferior. Cuando la raíz aparece muy próxima a ese nervio, se completa con un escáner en 3D para planificar la cirugía con precisión milimétrica.

La intervención se hace con anestesia local, de forma ambulatoria, y no duele. A partir de ahí hay dos escenarios:

  • Extracción simple. La muela ha erupcionado y es accesible. Entre 15 y 30 minutos.
  • Extracción quirúrgica. La muela está incluida en el hueso o en posición horizontal. Requiere despegar la encía y, a veces, dividir la pieza para sacarla por partes. Entre 30 y 45 minutos, con puntos de sutura.

El postoperatorio, día a día

Primeras dos horas. Muerde la gasa con firmeza. Cámbiala si se empapa y retírala cuando el sangrado haya parado; no la mantengas puesta más tiempo del necesario.

Primeras 24 horas. Frío en la mejilla a intervalos. No te enjuagues, no escupas y no uses pajita: el coágulo que se está formando es lo que protege la herida. Nada de tabaco ni alcohol. Dieta blanda y fría.

Días 2 y 3. Es cuando más hinchada notarás la cara, y es completamente normal. Puede salir algún hematoma. Ya puedes empezar con enjuagues suaves de agua con sal, sin fuerza.

Días 4 a 7. La hinchazón baja y el dolor cede. Retoma el cepillado con cuidado, evitando la zona de la herida.

Semana 1 o 2. Retirada de puntos, si los hubo.

Cicatrización completa. La encía cierra en dos o tres semanas; el hueso tarda varios meses en rellenarse del todo, aunque para entonces hace tiempo que no notas nada.

¿Cuántos días de baja? En una extracción simple, lo habitual es uno o dos días. En una quirúrgica complicada, entre tres y cinco. Depende mucho del trabajo: no es lo mismo una jornada de oficina que un puesto con esfuerzo físico o que exija hablar muchas horas.

Riesgos y señales de alarma

Es una cirugía muy común y predecible, pero conviene conocer sus complicaciones posibles:

  • Alveolitis seca. El coágulo se pierde y el hueso queda expuesto. Se reconoce porque el dolor, en vez de ir a menos, reaparece con fuerza al tercer o cuarto día. Tiene tratamiento, pero hay que acudir.
  • Infección de la herida. Fiebre, hinchazón creciente o supuración pasados los primeros días.
  • Alteración de la sensibilidad. Si la raíz estaba pegada al nervio, puede quedar un hormigueo o adormecimiento en el labio. Casi siempre es temporal, y una buena planificación en 3D es lo que permite evitarlo.

Llama a la clínica si tienes sangrado que no cesa, fiebre, dolor que va a más a partir del tercer día o no puedes abrir la boca.

Cuánto cuesta quitar una muela del juicio

El precio no es único porque no todas las extracciones son iguales. Lo que lo determina es:

  • Si la muela ha salido o está incluida. Es la variable que más pesa: una extracción simple y una cirugía no son el mismo acto.
  • La posición de la raíz respecto al nervio dentario, que condiciona las pruebas previas y la técnica.
  • Las pruebas de diagnóstico necesarias: radiografía panorámica o escáner 3D.
  • Si se extraen varias piezas en la misma sesión.

Antes de ponerle precio a nada hay que ver la radiografía. Por eso en la primera visita valoramos el caso, te enseñamos la imagen y te damos un presupuesto cerrado por escrito, con las opciones de financiación si las necesitas.

Aviso

Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye a una consulta odontológica. El diagnóstico de una muela del juicio requiere exploración clínica y pruebas radiográficas: si tienes molestias, pide cita para que un profesional valore tu caso.

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Dr. Adrián Díaz Gutiérrez
Dr. Adrián Díaz Gutiérrez
Soy el Dr. Adrián Díaz Gutiérrez, graduado en Odontología por la Universidad Europea de Madrid. Desde que comencé mi trayectoria profesional, he enfocado mi carrera en la implantología oral avanzada, la cirugía y la rehabilitación funcional, siempre con un compromiso firme hacia la excelencia clínica y la atención personalizada. (COL. NUM.: 09001455)